Estimada Comunidad UTEM:
Hace exactamente un año, en difíciles circunstancias conocidas por todos, asumí la responsabilidad de encabezar la Rectoría de transición de nuestra Universidad, responsabilidad que está pronta a terminar, como resultado de un proceso pluralista y democrático que concluirá cuando la Presidenta de la República designe a nuestro nuevo Rector.
Dije que encabecé la Rectoría, porque concibo que en una Universidad Moderna el resultado de la gestión es fruto del trabajo en equipo, aún en los cargos unipersonales, con independencia, claro está, de las responsabilidades individuales.
Durante este año he procurado, a un tiempo, la normalidad en el desenvolvimiento de los procesos habituales de la Institución, recomponiéndolos en muchos casos, así como la determinación de responsabilidades de la fracasada gestión anterior. Hoy día se encuentran en tramitación más de veinte expedientes disciplinarios relevantes, debidamente registrados, y de los cuales la comunidad podrá exigir cuentas en su oportunidad. Cabe a los respectivos fiscales la responsabilidad de llevar a puerto, objetiva y ágilmente, cada uno de esos expedientes.
El proceso disciplinario de mayor trascendencia, acerca de cuyo contenido todos queremos conocer, está radicado, de modo excluyente, en la Contraloría General de la República.
Pero, nuestra labor no solo se ha concentrado en la revisión de las irregularidades del pasado y en atender los procesos actuales de la Universidad, sino que se ha proyectado hacia el futuro en el ámbito académico, administrativo y financiero; entre todos ellos quiero resaltar un importante logro: la consolidación de una cultura participativa, democrática , ya que, durante mi gestión nadie fue relegado por expresar su opinión, nunca hubo represalia para quienes manifestaron sus críticas –aunque muchas veces fueron injustas e insultantes-, y las puertas de la Rectoría siempre han estado abiertas para recibir y escuchar, por igual, a académicos, funcionarios no académicos y estudiantes.
Difícilmente en el mañana, nuestra comunidad permitirá una regresión hacia prácticas poco democráticas. Cada vez más lejos quedará el recuerdo del único candidato a la elección de Rector en el año 2007.
Quiero agradecer al equipo de trabajo que me ha acompañado durante mi gestión, incluidos aquellos que por una u otra razón dejaron de desempeñar determinadas funciones, y a aquellos otros que, sin dejar sus cargos, eligieron otros caminos.
Hago llegar también mi agradecimiento a los académicos de la Universidad que hicieron suyo el proyecto de gobierno que sustentó mi candidatura a la Rectoría. Su gran mérito: haber puesto por delante los intereses de la institución antes que sus intereses individuales. Nada les fue ofrecido y nada pidieron. Son todos ellos personas de inestimable valía.
Muchos me han preguntado por qué he guardado silencio en la etapa actual del proceso eleccionario, especialmente porque no es nada despreciable el número de votos alcanzado durante la primera vuelta. La respuesta es muy sencilla: soy la Rectora (S) de toda la Universidad, no de una parte de ella, y no debo intervenir a favor de una u otra candidatura. Durante el tiempo que fui candidata permanecí alejada de las decisiones de Rectoría, solo asistí a las dependencias de la Secretaría General cuando mi firma fue indispensable.
Sobre la segunda vuelta electoral solo diré que no estoy ni estaré disponible para “negociaciones”, porque creo firmemente que, a fin de cuentas, ello entraña una operación en que de alguna u otra forma se comercia con un patrimonio del que nadie se puede declarar dueño: la voluntad consciente y soberana de los académicos para expresar con independencia su propia visión de Universidad. Ello estaría reñido con nuestro más valioso y aun vigente patrimonio: el respeto a la libertad.
De esta manera, no resulta siquiera necesario señalar que quienes adhirieron a mi candidatura en primera vuelta tienen, como siempre han tenido, la más plena libertad para votar en conciencia el día 4 de junio de 2009.
Les saluda, muy cordialmente;
Haydée Gutiérrez Vilches